lunes, 24 de diciembre de 2007

¿Navidad? me suena, me suena (*)


Por: Victor Hugo Viscarra/
1.958 - 2.006
Q.E.P.D. Lentamente la nochebuena se va acercando y su andar es tan cansino y pesado que nos contagia su somnolencia; a los que estamos aquí, en este lugar sentados. Los peatones pasan por nuestro lado abrumados por mil pensamientos y preocupaciones, y cual ekekos de fin de año, están atiborrados de bolsones llenos de regalos. Es tal el arrobamiento que les embarga que no tienen tiempo para voltear sus ojos en dirección nuestra para siquiera observarnos. A lo largo de esta calle están desperdigadas infinidad de casas comerciales y disqueras. De una de éstas salen las notas melodiosas y ensordecedoras de un villancico navideño; y, mientras la gente, que se mueve alrededor nuestro, siente cómo el corazón se les llena de emoción, nosotros; los que estamos aquí, en este lugar sentados, sólo atinamos a hacer circular de mano en mano y de boca en boca, nuestra botella desportillada llena de alcohol aguado. ¿Navidad? ¿Regalos? ¿Niño Jesús? ¿Reyes Magos? ¿Qué son esas cosas inexplicables y difíciles de entender para nosotros? Hace algunos minutos quise hallar respuestas a algunas de estas interrogantes, pero nadie supo decirme algo; nadie sabía el significado de esas palabras. Era tal la ignorancia que, incluso Maxicha, la amante infiel que tenemos, y que por haberse acostado con todos nosotros, se cree experta para todos los temas. Ni siquiera ella pudo articular respuesta alguna. No sé qué le pasó después, por que se puso de pie y, tras mandarnos a todos a la mierda, se alejo del grupo llorando desconsoladamente, dejándonos a todos con al duda pintada en nuestras caras. En un principio, este mocoso no quería ir a bailar con los demás niños del barrio, pero, ante tanta insistencia, pidió dinero a su madre para alquilar un disfraz de “negrito”; y ahora, a cada momento, pasa por nuestro lado contorneándose como un bailarín profesional, entonando cancioncillas alusivas a esta festividad. Pero –y tenía que surgir el antipático “pero”-, si cualquier extraño piensa que él baila con verdadera devoción hacia el niñito Jesús está completamente equivocado. Él al igual que todo niño, es débil para el alcohol, y los pocos tragos que le hemos invitado, de nuestra k’asa botella, ya se le han subido a la cabeza y es por eso que él, que, dentro de tres años cumplirá diez, baila de tal manera que pretende demostrarles a todos ellos (papa Noel, los reyes magos, el niño Jesús y a su ángel de la guarda) que es el único niño entre los centenares de villanciqueros que adora al pequeño Manuelito de todo corazón. En los escaparates comerciales pequeños arbolitos artificiales, emblanquecidos con abundante nevada de plastoformo, y orlados de chucherias multicolores, hechizan a las personas que se detienen frente a ellos fascinados por los foquillos que, tras encenderse y apagarse intermitentemente, parecen guiñarles con mal disimulada coquetería en esta noche tan especial. Y yo que, llevado por la curiosidad, varias veces me acerqué hasta ellos para ver de cerca en que consiste ese su hechizo cautivador siempre me retiraba desilusionado, puesto que no producían efecto alguno en mi persona. Hace frío y; mientras las nubes tratan de ocultar la pequeña estrellita de Belén, que brilla en el cielo, todos nosotros rebuscamos nuestros bolsillos para juntar algo de dinero e ir a la tienda del Tata Pinto a comprara más alcohol ya que nuestra botella ha vaciado su contenido en nuestros estómagos. Uno de nosotros; no se quién, se incorpora y, tras tomar en sus manos nuestra botella desportillada, se aleja del grupo y se confunde entremedio de la marea humana que sigue girando alrededor nuestro y ni aún los estrepitosos villancicos, que escapan ensordecedoramente de las disqueras, logran apagar el llanto desconsolado de la Maxicha, quién sigue llorando cerca de nosotros y la intensidad de ese su llanto me lacera el alma. ¡Vaya que es impertinente este llock’alla, venir a pedir más trago justo ahora que ni para nosotros hay…! Bueno, si se porta así cualquiera puede llegara estimarlo, por que los cinco pesos que ha dado para la compra demás alcohol, si bien no alcanzan para comprar ni un plato de comida, si alcanzan para comprar cinco pesos de alcohol. Sin darme cuenta me había quedado dormido. Ahora que mi subconsciente se abre paso entre las brumas etéreas del alcohol que han invadido mi cerebro, y al tiempo que me empecino en reaccionar, puedo escuchar la voz de la Maxicha (quién nuevamente se había integrado al grupo) tratando de consolar al pequeño amiguito que tenemos, cuya madre está vendiendo sándwiches en el mercado y que, por la inexperiencia de beber alcohol, ha embadurnado su traje de “negrito” con sus vómitos y ahora está llorando porque recuerda que, desde que era mas chiquitito nunca los Reyes Magos, ni Papa Noel, ni su madrina de bautismo, le han traído un regalo en Navidad. Acaso en esta edad, cuando le faltan ocho años para cumplir los quince, está comprendiendo que la celebración de esta fiesta nunca va estar destinada a él. Y mientras persisto en mi intento de reaccionar y las calles ahora desiertas se están convirtiendo en mingitorio de borrachos y prostitutas, tengo ganas de llorar amargamente, porque, desde que tengo uso de razón, yo tampoco tuve un regalo en esta fecha. ¿Navidad?, me suena, me suena… Creo que es una festividad en la que hay que dejarse embrutecer por el alcohol, para que, cuando nos embriaguemos y nos sumerjamos en la inconsciencia, juguemos con los juguetes infernales que en nuestras mentes crea el alcohol y que, con su uso exagerado, va destruyendo de a poquito nuestras existencias. ¿Navidad?, esa palabrita me suena, me suena.
(*) This beauty writing was taken from the book: "Relatos de Victor Hugo" / second edition 2005 ; Editorial Tercera Piel/ La Paz Bolivia.
Victor Hugo Viscarra, the so called drunk writer from the pit of Bolivian society, draws here an everyday's life attitude from everywhere, the indifference to the poor ones, the humble ones, "humble" in spanish would be:
(humilde) the roots from this word comes from the latin "humus" which means; earth, land , soil. Is it because of this the humblest souls, have the feet on earth and their hearts beyond it?

CRUSH THE HOUR OF ANY CALENDAR, SINCE IT'S ONLY TIME'S BUREAUCRACY