Llueve sin tiempo,la ira anida en la gente, detestan un día lluvioso, maldicen su miserable suerte, caminan presurosos, sin tiempo, ¡dicen! los días se les escapan como hilillos de baba cuando se ahogan en alcohol, imperceptibles gemidos de hastío, se confunden con sus mas profundos anhelos, y yá no creen en nada ni nadie.
Escupen su alma en cada malestar gastroexistencial, pero todo es relativo, sí. Eso dicen. Que todo es relativo, incluido que todo es relativo.
Dios está muerto, hace mucho que se suicidó y ahora no hacemos más que vagar pálidos espectros sin rumbo, ningúna certeza, todos al azar.
Divagando, perdidos en elucubraciones sin ritmo y plegarias sin cuento. Algunos repiten sin sentido frases de Cioran, como un remedo de consuelo, otros se pierden en lecturas nihilistas, adoran la oscuridad y les aterra el silencio.
No quieren oí
r sus propios sollozos. Nada, nada, y nada. Como una trinidad postapocalíptica.