Recuerdos de días sin huellas, abreviando secos en cámara lenta, recuerdos de un dintel claroscuro que sin mas pretensiones asqueado observaba el ritual de libación, una copa tras otra, presurosos entonamos un oscuro canto cúal marcha fúnebre se refleja en un pálido espejo, las horas se cuelgan de un grito silencioso, ahogándose un sino sin son ni ton ... bebámos & vivámos que mañana moriremos!